
Pete Seeger, personaje central de la cultura musical estadounidense,
ha muerto en Nueva York a los 94 años. Su vida ha sido tan larga que a
algunos les sorprenderá recordar que Seeger fue casi compañero de
generación de Woody Guthrie (sólo le llevaba siete años) e
influencia nuclear para artistas veteranísimos como Bob Dylan.
El valor de Seeger se puede explicar con dos ideas: por un lado está
su repertorio propio de folk, más bien modernizado y accesible, su voz
clara y su presencia carismática: alto, afable, enganchado a un banjo,
con un nosequé de visionario. Que alguien busque
'Where have all the flowers gone?' en su buscador para hacerse idea de lo mejor que podía ofrecer Seeger. Que no era poco.
Por otra parte, Seeger ha tenido una importancia extraordinaria en
Estados Unidos como el hombre que rescató una cultura y la relanzó. Por
hablar menos en abstracto: el cantautor dedicó gran parte de su trabajo a
buscar en el repertorio popular estadounidense de la primera mitad del
siglo XX y del siglo XIX y a relanzarlo con un valor actual. Y no sólo
actual: Seeger insistió en
reconstruir una cultura de la clase trabajadora alrededor de esas canciones porque consideraba que ésta se había perdido en su país a partir de los años 70.
De modo que Seeger fue una especie de arcano musical y político en su
país, una presencia fundamental para Dylan, pero también Don McLean o
Bruce Springsteen, que cantó sus canciones en
'We shall overcome:
The Seeger Sessions' (2006). A este lado del Atlántico, muchos años
después, el ejemplo de Seeger se puede adivinar en figuras como la del
británico
Billy Bragg. ¿Conocían los cantautores
españoles su trabajo? Estaría bien saber si Labordeta, por ejemplo,
tenía sus discos en su colección.
El 90 cumpleaños de Seeger se celebró en el Madison Square Garden en
2009 con un concierto en el que Springsteen le presentó como "
un archivo vivo de la música americana y de su conciencia, un testamento del poder de la canción y la cultura".
Un chico llamado Pete
Seeger nació, en 1919, en la familia de dos músicos. El padre ya
había dedicado su carrera a la historia de la música en las
universidades de su país y, aunque procedía de una cultura conservadora y
cristiana, se manifestó públicamente contra la I Guerra mundial. A los
pocos años, se divorció de la madre de Seeger y se casó con Ruth
Crawford, una compositora muy relevante en su tiempo. El cantautor, como
muchos grandes contestatarios, fue en realidad un buen chico que
cumplía con los sueños de su padre.
En los años 30, aún de adolescente, Seeger empezó a militar en varias
organizaciones comunistas de los Estados Unidos, en el momento de más
peso para el movimiento obrero en su país. Entre los años 40 y 50 fue
desligándose de la política de partidos, según él, sin una ruptura clara
ni traumática. Antes, tuvo una relación de amor odio con el presidente
Roosevelt, pasó gran parte de la II Guerra Mundial cantando para las
tropas y reconoció en la lucha por los derechos civiles de los negros de
su país uno de los asuntos centrales de su activismo.
Por el camino, dedicó un disco a las Brigadas Internacionales en la Guerra Civil Española,
'Songs of the Lincoln Battalion', que colocó su historia en el altar de la cultura de izquierdas estadounidense